1. Exprime los limones
Corta 4 limones medianos por la mitad y exprímelos hasta obtener 200 g de zumo. Para ello, puedes usar un exprimidor manual o eléctrico. Por último, retira las pepitas que puedan haber caído.

2. Disuelve el azúcar en un poco de agua tibia
En un vaso pequeño, disuelve el azúcar en un poco de agua tibia (unos 50 ml). Remueve hasta que el azúcar desaparezca completamente. Esto evitará que queden granos en la limonada.

3. Mezcla todo en una jarra grande
En una jarra grande, vierte el agua fría restante (aprox. 550 ml), el zumo de limón exprimido y el azúcar ya disuelto. Mezcla bien con una cuchara larga para integrar todos los sabores.

4. Machaca ligeramente las hojas de hierbabuena
Machaca ligeramente 8-10 hojas de hierbabuena con un mortero o con las manos para que suelten su aroma.

5. Añádelas a la jarra y deja reposar en la nevera 20-30 minutos
Añade las hojas machacadas a la jarra. Remueve suavemente y deja reposar en la nevera entre 20 y 30 minutos. Cuanto más tiempo repose, más sabor tendrá.

6. Sirve la limonada
Remueve bien, cuela las hojas si prefieres una bebida más limpia o sírvela directamente con las hojas. Añade hielo y una rodaja de limón al vaso. ¡Lista para disfrutar!

Nota importante para dieta baja en FODMAP: Un vaso normal (aprox. 200-250 ml) de esta limonada es bajo en FODMAP y se considera seguro para la mayoría de personas que siguen esta dieta.
Recomendaciones:
- Usa azúcar blanca (sacarosa) o mejor aún sirope de arce puro (hasta 2 cucharadas por jarra).
- Evita sustituir por miel, agave u otros siropes altos en fructosa.
Nota importante sobre la temperatura: Aunque la limonada fría es la más habitual y refrescante, las personas con intestino sensible suelen tolerar mejor las bebidas a temperatura ambiente o ligeramente frescas, en lugar de muy frías con mucho hielo. El frío extremo puede provocar contracciones en el intestino y empeorar síntomas como hinchazón o calambres en algunas persona.
Mi recomendación: Si notas que el frío te sienta mal, prueba a tomarla tibia (como una infusión) o a temperatura ambiente. Muchas personas con intestino irritable reportan mejor tolerancia de esta forma.

